LA NOVEDAD DEPORTIVA: Empate con sabor a poco en La Bombonera y un Boca que no levanta en el ciclo de Úbeda

El Xeneize igualó 1-1 ante Gimnasia de Mendoza en casa, volvió a mostrar falta de contundencia y dejó otra imagen irregular en un proceso que sigue sin despegar y empieza a generar dudas en el mundo Boca.

Síntesis

Boca Juniors 1 – Gimnasia de Mendoza 1
Goles: 15’ PT Luciano Paredes (GM); 41’ PT Miguel Merentiel (B).

Boca Juniors:
Agustín Marchesín; Marcelo Weigandt, Lautaro Di Lollo, Ayrton Costa, Lautaro Blanco; Santiago Ascacíbar, Milton Delgado, Williams Alarcón; Miguel Merentiel, Adam Bareiro y Lucas Janson.
DT: Claudio Úbeda.
Ingresaron: Leandro Paredes por Janson, Kevin Zenón por Alarcón, Tomás Aranda por Delgado, Ander Herrera por Ascacíbar, Iker Zufiaurre por Bareiro.

Gimnasia de Mendoza:
Lautaro Petruchi; Juan Franco, Ezequiel Muñoz, Imanol González, Franco Saavedra; Nicolás Linares, Fermín Antonini, Luciano Paredes, Santiago Rodríguez; Facundo Lencioni y Agustín Módica.
DT: Ariel Broggi
Ingresaron: Valentino Simoni por Módica, Nahuel Barboza por Franco, Ulises Sánchez por Antonini, Blas Armoa por Rodríguez, Matías Recalde por Luciano Paredes.

Àrbitro: Pablo Dóvalo.

Boca volvió a tropezar en La Bombonera y el empate 1-1 frente a Gimnasia de Mendoza dejó más preocupación que alivio. En un contexto donde el equipo necesita sumar para no perder terreno en el Torneo Apertura, el conjunto dirigido por Úbeda exhibió, otra vez, un rendimiento tibio, sin peso ofensivo sostenido y con problemas para traducir el dominio en situaciones claras.

El inicio ya marcó el pulso de la tarde: un equipo visitante ordenado que golpeó primero a los 15 minutos con un cabezazo de Luciano Paredes tras un córner, exponiendo una de las falencias recurrentes del Boca actual, la fragilidad en las pelotas paradas. Desde entonces, el Xeneize tuvo la iniciativa, pero le costó horrores romper el bloque mendocino.

El empate llegó a los 41 minutos con una buena definición de Miguel Merentiel, tras asistencia de Bareiro, en una de las pocas jugadas bien hilvanadas del primer tiempo. Antes del descanso, Boca incluso había logrado darlo vuelta, pero el gol de Bareiro fue anulado por el VAR por offside, una situación que terminó de reflejar la falta de precisión en los últimos metros.

En el complemento, el equipo de Úbeda movió el banco con los ingresos de Paredes, Zenón y Aranda para intentar cambiar la dinámica, pero el trámite fue más de empuje que de ideas. Boca acumuló centros, corners y aproximaciones —con Di Lollo, Zenón, Aranda y Bareiro desperdiciando ocasiones claras—, aunque sin la lucidez necesaria para quebrar a un rival que se replegó y defendió el punto.

El tramo final mostró a un Boca insistente pero desordenado, dependiendo de centros de Blanco y envíos al área, una receta repetida que evidencia la falta de generación creativa en el ciclo actual. Ni siquiera el empuje en el tiempo añadido alcanzó para evitar un empate que dejó silbidos y un clima de impaciencia en las tribunas.

Con seis cambios en la formación inicial y una apuesta distinta, el equipo volvió a quedar en deuda futbolística. El ciclo de Úbeda, lejos de consolidarse, luce flojo en funcionamiento, sin identidad clara y con un equipo que compite a ráfagas. En La Bombonera, donde Boca suele hacerse fuerte, el empate frente a Gimnasia de Mendoza termina sabiendo a poco y alimenta las dudas sobre el rumbo futbolístico del Xeneize.