Con un cabezazo letal de Jordy Caicedo, goleador del torneo, el Globo venció 1-0 a San Lorenzo en el Tomás Adolfo Ducó, consiguió su primer triunfo en el Torneo Apertura y volvió a imponer condiciones en su casa ante el eterno rival.
El Ducó fue una caldera desde el arranque. Bengalas de humo rojo, banderas, cotillón y un recibimiento a la altura de un clásico que se vive como pocos. En ese contexto, el partido arrancó cerrado, con más fricción que juego. El primer tiempo dejó poco para destacar: San Lorenzo tuvo la primera aproximación con un remate alto de Alexis Cuello tras un rebote, mientras que Huracán respondió con intensidad y presión, aunque sin claridad en los últimos metros. El 0-0 fue un fiel reflejo de esos 45 minutos iniciales.
Todo cambió rápido en el complemento. A los 4 minutos del segundo tiempo, Emmanuel Ojeda metió un centro preciso y Jordy Caicedo ganó en las alturas para clavar un cabezazo perfecto, imposible para Orlando Gill. Golpe seco y decisivo. El delantero ecuatoriano, que ya había avisado en el primer tiempo, no perdonó en la que tuvo y volvió a demostrar por qué es el máximo artillero del campeonato.ANUNCIA CON NOSOSTROS ASÍ TE SUMAS A NUESTROS STREAM Y TRANSMSIONES
A partir de la ventaja, el equipo de Diego Martínez se plantó con orden y carácter. Huracán fue más intenso en las divididas, más claro en la idea y supo jugar el partido que el clásico pedía. San Lorenzo, conducido por Damián Ayude, intentó reaccionar con cambios ofensivos, adelantó líneas y tuvo su chance más clara a los 16 del segundo tiempo, cuando Cuello quedó de cara al gol y su remate terminó dando en el palo derecho de Galíndez. Fue el único gran susto para el local.
El tramo final se jugó con nervios, protestas y algunas amonestaciones, mientras el Globo resistía con inteligencia y el Ciclón reclamaba fallos de un arbitraje que fue perdiendo control del ritmo. Huracán sostuvo el resultado con cambios oportunos, defendió la ventaja y dejó correr el reloj hasta el pitazo final.
Con este triunfo, Huracán celebró su segundo clásico consecutivo en Parque Patricios, reforzó su dominio reciente en el Ducó y encontró el envión anímico que necesitaba para enderezar el rumbo en el campeonato. Hubo desahogo, pogo en el corazón de la cancha y el clásico “minuto de silencio” acompañado por el “shhh” que bajó desde las tribunas.
La casa volvió a ganar. Huracán se quedó con el clásico. Y Parque Patricios fue, una vez más, puro festejo.
